Ayrton Senna

1960–⁠1994

Primera parte · La vida

Segunda parte · El hombre

Tercera parte · Legado

Las temporadas

Consulta

Primera parte · La vida

VI

El adiós El duelo, el funeral y lo que vino después

El adiós de Brasil a Ayrton Senna en mayo de 1994: la noticia un domingo, el vuelo desde Bolonia, la capilla ardiente en São Paulo y el entierro en Morumby.

Hombres canosos con trajes oscuros inclinan la cabeza ante un ataúd cubierto con una bandera, con un casco de carreras encima, guardias de gala con cascos de penacho a cada lado y flores amontonadas detrás.
El presidente Itamar Franco y el gobernador de São Paulo, Luiz Antônio Fleury Filho, ante el ataúd de Senna, con su casco sobre la bandera, en la Assembleia Legislativa, la noche del 4 de mayo de 1994. Marco Antonio Cardelino / Alesp · CC BY 4.0

VI · El adiós

La noticia en Brasil

En Brasil, el Gran Premio de San Marino había empezado poco después de las 09:00 del domingo por la mañana, y el accidente se produjo hacia las 09:17; cuando se reanudó la carrera, las calles de São Paulo y de Río estaban vacías. A las 13:40, hora de Brasilia, TV Globo interrumpió su programación, y su reportero Roberto Cabrini, por teléfono desde el hospital de Bolonia, comunicó al país que Ayrton Senna da Silva había muerto. Fue, dijo después, como anunciar la muerte de un pariente cercano de cada brasileño.

Poco después del anuncio, casi la mitad de los televisores de São Paulo estaban encendidos. Los partidos de fútbol de la tarde se mantuvieron, y en los estadios hubo pancartas y cánticos con su nombre. Esa noche, en un concierto del Día del Trabajo en el parque Ibirapuera, Milton Nascimento, amigo suyo, cantó dos veces Canção da América ante unas 40 000 personas; la presentó, sin nombrarlo, como la canción que más le gustaba.

Sus padres, Milton y Neyde, habían visto la carrera por televisión en la finca familiar de Tatuí, en el interior del estado de São Paulo. Neyde volvió en coche al apartamento de la familia en la ciudad, y tras el anuncio se reunieron fuera unas 200 personas.

Aquella noche el Gobierno anunció tres días de luto oficial, una excepción, según dijo, puesto que no había sido jefe de Estado, y el lunes el presidente Itamar Franco lo decretó. También lo admitió, a título póstumo, en la Ordem Nacional do Mérito con el grado de Gran Cruz, por haber encarnado, en su propio terreno, la determinación y el coraje del pueblo brasileño.

El lunes Rubens Barrichello, con la nariz rota y el brazo derecho enyesado tras su propio accidente en Imola, aterrizó en São Paulo y habló con los periodistas en el aeropuerto.

Quando você vai a um jogo de futebol, você não sabe quem vai ganhar. Mas nas manhãs de domingo que havia corrida, todo mundo sabia que o Senna venceria.

… É triste precisarmos perder o melhor piloto de todos os tempos para depois acontecer as alterações.

Cuando vas a un partido de fútbol, no sabes quién va a ganar. Pero las mañanas de domingo en que había carrera, todo el mundo sabía que Senna ganaría.

[…] Es triste que hayamos tenido que perder al mejor piloto de todos los tiempos para que después lleguen los cambios.

Rubens Barrichello en el aeropuerto de Cumbica, São Paulo, 2 de mayo de 1994
Las siluetas de las torres de viviendas contra un cielo claro de anochecer, con las ventanas empezando a encenderse sobre árboles oscuros.
São Paulo al anochecer, diciembre de 2014. Leandro Centomo · Dominio público

VI · El adiós

Desde Bolonia

La ley italiana exigía una autopsia, y la familia, que confiaba en llevarlo a casa el lunes por la noche, tuvo que aguardar un día. El martes por la mañana, dos médicos forenses de la Universidad de Bolonia, Michele Romanelli y Pierludovico Ricci, concluyeron que la muerte cerebral había sido instantánea. En el Instituto de Medicina Legal, su cuerpo yacía junto al de Roland Ratzenberger. Llegaron cientos de flores para Senna y un solo ramo para el austriaco, y Ricci, según informó Folha de S.Paulo, se quejó ante sus alumnos de que todos hablaban del uno y nadie del otro.

A las 17:15 del martes, un coche fúnebre Mercedes sacó el ataúd cubierto con una bandera brasileña, y unas 2000 personas aplaudieron y arrojaron flores. Un DC-9 de la Fuerza Aérea italiana, enviado por el presidente Oscar Luigi Scalfaro, lo llevó a París, donde lo embarcaron en el vuelo RG723 de VARIG a São Paulo, un MD-11. Viajó en la cabina de pasajeros, no en la bodega: se habían retirado dos filas de asientos de clase ejecutiva y el espacio se había cerrado con cortinas. Cuatro personas lo acompañaron durante la noche, entre ellas Galvão Bueno, comentarista de TV Globo y amigo suyo, y su fisioterapeuta, Josef Leberer. Los aviones que cruzaban el Atlántico transmitieron por radio sus condolencias al comandante.

VI · El adiós

La capilla ardiente

El avión aterrizó en Cumbica, el aeropuerto internacional de São Paulo, a las 06:12 del miércoles 4 de mayo. Cadetes de la Policía Militar colocaron el ataúd, cubierto con la bandera, en la plataforma descubierta de un camión de bomberos, que durante dos horas y 25 minutos recorrió unos 30 km de la ciudad. Los taxistas del aeropuerto habían estacionado sus coches formando una S. Frente al estadio del Corinthians, el club del que era hincha, la multitud le cantó con la música del himno del club; en el centro de la ciudad caía confeti desde las ventanas de las oficinas; y en el viaducto Santa Ifigênia una bandera negra llevaba una sola palabra: Silva. Datafolha, que contó a partir de fotografías aéreas, cifró en unas 250 000 las personas a lo largo del recorrido.1

Unos aficionados sostienen una larga pancarta pintada a mano tras un cordón en una explanada pavimentada, con un policía militar de casco blanco en un extremo y, al fondo, torres de viviendas y un pabellón con cúpula.
Una pancarta de aficionados ante la Assembleia Legislativa, donde estuvo expuesto en capilla ardiente, lo llama orgulho nacional, orgullo nacional. São Paulo, mayo de 1994. Marco Antonio Cardelino / Alesp · CC BY 4.0

A las 09:25 el camión de bomberos llegó al Palácio 9 de Julho, en el parque Ibirapuera, sede de la Asamblea Legislativa del estado, la Assembleia Legislativa. Fue expuesto en su gran salón, en un ataúd sellado y sin ventanilla, cubierto con la bandera y con su casco encima; la familia no quiso que se abriera. Antes celebraron un oficio privado, dirigido por el pastor presbiteriano Sabatini Lalli, cuyo hijo estaba casado con Viviane, y Neyde se sintió mal y tuvieron que ayudarla a salir.

Las puertas se abrieron al público a las 10:45. El primero de la fila era Márcio Putnoki, de 13 años, que llevaba casi 19 horas esperando. Por la tarde la fila se extendía a lo largo de 7 km, y la gente esperaba hasta siete horas. Damon Hill acudió con mecánicos de Williams y de McLaren, y Leberer entregó a la familia la pequeña bandera brasileña que Senna llevaba en el habitáculo. Cuando las puertas se cerraron, a las 08:10 de la mañana siguiente, habían desfilado unas 110 000 personas, según el recuento de Datafolha.

Por la tarde, Leonardo leyó un breve comunicado a la prensa. La familia no podía entender, dijo, que no hubiera ningún tipo de protección en aquella curva; en la Fórmula 1 la gente parecía pensar solo en el dinero. Sabían que el pueblo brasileño adoraba a su hermano, pero no que el amor fuera tan grande. Una semana después, la FIA respondió que en Tamburello no había neumáticos porque los principales pilotos habían pedido que no los hubiera.

Esa noche el presidente Itamar Franco llegó en avión desde Brasilia para estar unos 40 minutos, y Viviane lo abrazó junto al ataúd. Emerson Fittipaldi, recién llegado en un vuelo nocturno desde los Estados Unidos, entró en el salón a las 04:05 y durante media hora no se vio con fuerzas para acercarse al ataúd.

VI · El adiós

El funeral

Alain Prost llegó a las 08:45 del jueves 5 de mayo y permaneció unos minutos junto al ataúd.

Un hombre de pelo oscuro y rizado, con entradas, traje oscuro y una insignia en la solapa, camina con las manos juntas al frente de un grupo de hombres trajeados, con policías de uniforme detrás y cámaras de prensa desenfocadas en primer plano.
Alain Prost llega a la capilla ardiente en la Assembleia Legislativa, São Paulo, mayo de 1994. Marco Antonio Cardelino / Alesp · CC BY 4.0

A las 09:35 la familia se despidió en cinco minutos de silencio, roto solo por las cámaras. Neyde apoyó una mano en el casco, y Viviane lo estrechó contra el pecho. La bandera se dobló y se entregó a Leonardo. Cuando sacaron el ataúd, cuatro cañones del Ejército dispararon una salva de 21 cañonazos, un rito, señaló Folha, reservado normalmente a los presidentes, y desde el tejado la gente arrojó pétalos de rosa. Fue enterrado con honores de jefe de Estado.

Desde muy arriba, una docena de porteadores de uniforme llevan un ataúd cubierto con una bandera por una alfombra oscura que cruza una explanada soleada; detrás caminan hombres trajeados y los fotógrafos se agolpan en el borde derecho, con largas sombras sobre el pavimento.
Llevan su ataúd, cubierto con la bandera, por la explanada de la Assembleia Legislativa, São Paulo, mayo de 1994. Marco Antonio Cardelino / Alesp · CC BY 4.0

VI · El adiós

Camino del Morumby

A las 10:00 el camión de bomberos partió hacia el Cemitério do Morumby, a unos 17 km, con una escolta a caballo hasta el río Pinheiros. Los aviones de la escuadrilla acrobática de la Fuerza Aérea, la Esquadrilha da Fumaça, sobrevolaron el cortejo, y Datafolha volvió a contar unas 250 000 personas a lo largo del camino. En la avenida Faria Lima, una escuela de música había instalado sus instrumentos en la acera y tocó el tema que TV Globo ponía en sus victorias.

Una columna de lanceros a caballo, en monturas claras y oscuras, avanza por una amplia avenida delante de un camión de bomberos, con espectadores a lo largo de la calzada y helicópteros en el cielo.
La policía militar montada escolta el camión de bomberos que lleva su ataúd por Ibirapuera, mayo de 1994. Marco Antonio Cardelino / Alesp · CC BY 4.0
Un helicóptero suspendido en el cielo sobre las torres de São Paulo mientras una inmensa multitud llena la calle y el parque, abajo.
Un helicóptero sobre la multitud que sigue al cortejo por Ibirapuera, mayo de 1994. Marco Antonio Cardelino / Alesp · CC BY 4.0

En la puerta del cementerio, a las 11:31, 120 soldados dispararon tres salvas. Pilotos retirados y en activo, entre ellos Prost, Jackie Stewart, Emerson y Christian Fittipaldi, Gerhard Berger, Hill, Barrichello, Thierry Boutsen, Michele Alboreto y Roberto Moreno, escoltaron el ataúd por el cementerio, y 12 cadetes de la Policía Militar lo llevaron a hombros hasta la sepultura 11, junto a un árbol de ipê.2 El entierro fue cerrado al público, y no hubo oficio religioso junto a la tumba. Al llegar, Neyde había dicho que no esperaba tanto cariño, y envió un abrazo muy grande a la gente que había querido a su hijo.

A las 12:09 bajaron el ataúd, y las cornetas de la Policía Militar tocaron a silencio. En el cielo, dos aviones de la Fumaça dibujaron con humo un corazón y una S. Entonces habló Viviane, sin nada preparado, y la aplaudieron.

Ayrton deu o melhor de si para Deus. Assim como Deus deu o melhor de si para nos fazer, temos que fazer o melhor para voltar a Deus. … Nada pode nos separar de Deus.

Com amor voltaremos ao Pai. Sei que o Ayrton está com ele agora.

Ayrton dio lo mejor de sí a Dios. Así como Dios dio lo mejor de sí para hacernos, tenemos que hacer lo mejor que podamos para volver a Dios. […] Nada puede separarnos de Dios.

Con amor volveremos al Padre. Sé que Ayrton está con él ahora.

Viviane Senna Lalli junto a la tumba, São Paulo, 5 de mayo de 1994

Se hacía eco de la placa de la tumba, que adapta un versículo de la carta de Pablo a los Romanos.

Una placa de bronce en la hierba: el emblema de una llama a la izquierda, su nombre y sus fechas en la parte superior, dos líneas de inscripción debajo y una rosa atravesada sobre la esquina superior.
La placa de su tumba en el Cemitério do Morumby, con una rosa encima, septiembre de 2005. Morio · CC BY-⁠SA 3.0

Nada pode me separar do amor de Deus.

Nada puede separarme del amor de Dios.

Según Romanos 8:38–⁠39 la placa de su tumba, Cemitério do Morumby, São Paulo (recogida por Folha el 8 de mayo de 1994)

VI · El adiós

Quién acudió y quién se mantuvo al margen

Frank Williams y Ron Dennis, los dos hombres para los que había corrido en sus siete últimas temporadas, fueron al cementerio en la misma camioneta. Adriane Galisteu, su compañera del último año, acudió los dos días pero la mantuvieron apartada de la familia, y en el cementerio caminó hasta la puerta; Xuxa Meneghel, su antigua novia y amiga de la familia, estuvo junto a Viviane.

En Imola, Bernie Ecclestone le había dicho a Leonardo que su hermano había muerto, y luego se corrigió; los relatos difieren sobre cómo surgió el error.3 Ecclestone estaba en São Paulo y pidió disculpas en público, pero la familia le había hecho saber que no era bienvenido, y no acudió. Max Mosley, presidente de la FIA, fue en cambio al funeral de Roland Ratzenberger en Salzburgo, el viernes. Asistieron unas 250 personas, entre ellas Berger, recién llegado de São Paulo. Todo el mundo había ido al de Senna, dijo Mosley después, y era importante que alguien fuera al de Ratzenberger.

VI · El adiós

La respuesta del mundo

En Río, los teleféricos del Pan de Azúcar se detuvieron en el aire, y desde ellos se esparcieron pétalos de rosa. A los directores de las sucursales del Banco Nacional, su patrocinador, se les indicó que detuvieran el trabajo tres minutos a la hora fijada para el entierro. En Inglaterra se dejaron flores, cartas y fotografías ante las puertas de la fábrica de Williams en Didcot. El diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, condenó la decisión de seguir corriendo en Imola.

La función de Imola siguió adelante pese a todo y de la muerte misma se hizo un espectáculo brutal […] El rugido de los motores y el brillo de los patrocinadores prevalecieron sobre la muerte, acallando al hombre

L’Osservatore Romano atribuida, editorial, en la traducción de The Independent, mayo de 1994

En Mónaco, dos semanas después de Imola, los pilotos se reunieron durante cuatro horas el viernes y reactivaron la Grand Prix Drivers’ Association para presionar en favor de la seguridad. El domingo, los dos primeros puestos de la parrilla quedaron vacíos, pintados con las banderas de Brasil y de Austria. Antes de la salida, los pilotos guardaron silencio en torno a Niki Lauda, y Christian Fittipaldi, Barrichello y Heinz-Harald Frentzen sostuvieron una pancarta con su rostro y dos palabras, Adeus Ayrton: adiós, Ayrton. En noviembre de 1994 Viviane fundó el Instituto Ayrton Senna; poco antes de Imola, según su relato, él se lo había pedido. Su labor se cuenta en Legado.

Segunda parte · El hombre

Los hombres contra los que corrió

Contada la vida, la segunda parte se vuelve hacia el hombre, y primero hacia los pilotos contra los que corrió, Alain Prost por encima de todos.

Rivales

Notas

  1. Los recuentos de Datafolha, hechos a partir de fotografías aéreas, son los únicos sistemáticos: unas 250 000 personas a lo largo del recorrido en cada uno de los dos días, y unas 110 000 ante el ataúd. Relatos posteriores hablan de millones; una cifra muy repetida de tres millones cita un informe que en realidad decía quizá medio millón. ↑

  2. Las listas difieren. Folha de S.Paulo citó a 15 pilotos, entre ellos Hans-Joachim Stuck, Johnny Herbert, Raul Boesel y Pedro Lamy; The Independent añade a Derek Warwick. Los pilotos empujaron el féretro sobre un carro con ruedas por el cementerio; los cadetes llevaron el ataúd en el último tramo. ↑

  3. Betise Assumpção, jefa de prensa de Senna, que estaba allí, contó que Ecclestone le dijo a Leonardo en inglés que su hermano había muerto. En 1994 Ecclestone dijo que una persona a la que no nombró había oído mal un parte sobre la cabeza de Senna y lo había tomado por la noticia de su muerte; en 2024 dijo que había sido él mismo quien había entendido mal a Sid Watkins. ↑

Fuentes

  • Folha de S.Paulo, 2 de mayo de 1994, suplemento especial: el decreto de luto y la multitud ante el edificio de sus padres. folha.uol.com.br

  • Telma Figueiredo, «Milton faz homenagem a Senna», Folha de S.Paulo, 2 de mayo de 1994. folha.uol.com.br

  • Folha de S.Paulo, 3 de mayo de 1994, deportes: el retraso de la autopsia, la Gran Cruz y Barrichello en Cumbica. folha.uol.com.br

  • Folha de S.Paulo, 4 de mayo de 1994, deportes: la autopsia y los forenses. folha.uol.com.br

  • Folha de S.Paulo, 5 de mayo de 1994, suplemento especial: el vuelo de vuelta, el cortejo, la capilla ardiente y el comunicado de Leonardo Senna. folha.uol.com.br

  • Folha de S.Paulo, 6 de mayo de 1994, suplemento especial: el funeral, el entierro y las palabras de Viviane Senna. folha.uol.com.br

  • Annette Schwartsman, «Senna faz audiência de TVs crescer em SP», Folha de S.Paulo, 7 de mayo de 1994. folha.uol.com.br

  • Folha de S.Paulo, 7 de mayo de 1994, deportes: la tumba y el funeral de Ratzenberger. folha.uol.com.br

  • «250 mil vão às ruas e param SP», Folha de S.Paulo, 8 de mayo de 1994: el epitafio y las palabras de Neyde Senna. folha.uol.com.br

  • Clóvis Rossi, «FIA rebate acusação de irmão de Senna», Folha de S.Paulo, 12 de mayo de 1994. folha.uol.com.br

  • Memória Globo, «Morre Ayrton Senna do Brasil». web.archive.org

  • Rik Turner, «Brazilian grief and anger over lost hero», The Independent, 3 de mayo de 1994. independent.co.uk

  • «Prost’s touching tribute to Senna: friends and colleagues bear a champion’s body to his grave», The Independent, 6 de mayo de 1994. independent.co.uk

  • James Brooke, «A Grief-Stricken Brazil Buries Car-Racing Hero», The New York Times, 6 de mayo de 1994. nytimes.com

  • Mac Margolis, «Death of Speeding Star Pains a Nation Looking for Heroes», Los Angeles Times, 10 de mayo de 1994. latimes.com

  • La Repubblica, mayo de 1994: el viaje de vuelta, el funeral y el funeral de Ratzenberger en Salzburgo. repubblica.it

  • Derick Allsop, «Schumacher takes Senna’s mantle», The Independent, 16 de mayo de 1994: Mónaco. independent.co.uk

  • «A weekend to be endured», Motor Sport, junio de 1994: el Gran Premio de Mónaco. motorsportmagazine.com

  • Matt Majendie, «Formula One’s forgotten man: 20 years on from the death of Roland Ratzenberger», CNN, 30 de abril de 2014. edition.cnn.com

  • «Max went to Roland’s funeral», f1racing.net, 23 de abril de 2004. web.archive.org

  • AFP, «Thirty years on, Ecclestone regrets causing upset over Senna’s death», France 24, 1 de mayo de 2024. france24.com

  • GMM, «Stewart, Prost moved from front of Senna’s coffin», Motorsport.com, 7 de mayo de 2014. motorsport.com

  • Rob Widdows, «Senna Siempre: How Ayrton’s dream to tackle poverty was made reality», Motor Sport, mayo de 2024. motorsportmagazine.com

  • BibleGateway, Romanos 8:38–⁠39. biblegateway.com